Las manos biónicas… El cerebro fundido. (I)

(corregido…)
Una y otra vez me ha rondado durante las últimas jornadas la frase que escuché en el III encuentro internacional de investigadores de Colciencias al que tuve la oportunidad de asistir: ~la tecnología aumenta el tamaño de nuestras manos, pero disminuye el tamaño de nuestros cerebros~

Primero, la tecnología no es solo el computador sino cualquier herramienta que medie entre las formas de expresión y la realidad; y ella está aislando la una de la otra, al pensamiento de la máquina. A esa idea llegué, independientemente de lo que cualquier griego o norteamericano pueda haber pensado, al observar que en ocasiones damos más fuerza o importancia a los principios de la retórica que a los que privilegian el contenido: se vuelve más importante el envoltorio que el contenido.

En mi experiencia docente he tenido la ocasión de observar cómo se realizan decenas de seminarios que son pletóricos de alabanzas a las bondades de los medios y la forma como ellos pueden facilitar otros procesos; pero al momento de aplicarlos convertimos los procesos de menor relevancia (que deberían ser precisamente, los medios) a procesos de mayor relevancia (que dejan de lado los contenidos que se transmiten). Es así como puede llegar un conferencista con una superexposición con ratón inalámbrico, lleno de animaciones e imágenes, pero que al momento de revisar su contenido o el decurso de su argumentación solo hallamos un enorme vacío: la tecnología aumenta las manos y reduce el cerebro.

Segundo. Darle un fuerte empuje a la tecnología permite que ésta congregue alrededor de la novedad, pero es necesario darle aún más fuerza a los contenidos que a través¬ y por medio de ella se divulgan (y que se divulguen)…

En fin, creo que a la tesis de las manos, la tecnología y el cerebro, le tendré que agregar que no existe una genialidad sino en función del tiempo y del contexto en el que ella surge; no podemos decir que Newton fuera más «genio» que Galilei, porque cada uno fue lo mejor para su tiempo. Con la tecnología, la escritura y el conocimiento sucede lo mismo: cada uno es lo mejor para el lugar y el tiempo en el que surgen… Los países se merecen sus gobernantes…

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