La disrupción le abre paso a la hibridación en el aprendizaje

Aunque parezca muy obvio, es algo que quizás no lo es tanto cuando leemos que la Universidad pierde el rumbo, o que ya no se aprende en la escuela; que «El futuro del aprendizaje es combinado para la mayoría de los estudiantes.» afirma Christensen… y estoy seguro que la misma realidad corresponde a los docentes (maestros, profesores, tutores, monitores, auxiliares…).

Aprender antes de aprender y aprendiendo

Una de las competencias que debemos desarrollar con más ahínco nosotros y en nuestra red, es la del aprender a aprender emprendiendo; aprender a traducir y «encapsular» contenidos entre los ámbitos digital y analógico para el día a día, sin ámbito o límite claramente definidos: entender que para aprender no son necesarios certificados ni instituciones educativas. No necesitamos un diploma del MIT para demostrar las competencias que tenemos…

 

Clayton Christensen, en uno de sus proyectos: Innosight.

El gurú de la economía disruptiva, Clayton Christensen, aseguró hace poco que para el año 2019 el 50% de las clases que se tomen-impartan en educación secundaria (K-12), tendrá lo «online» como su escenario principal. (Sí, está hablando de que el «blended learning» no será  moda, sino pauta de calidad.) …

El Instituto que coordina Christensen (Institute for Disruptive Innovation), publicó un estudio en el que asegura que el futuro de la educación se cimenta en lo que llama la «innovación híbrida«, en contraposición a estudios anteriores en los que exponía el concepto de innovación disruptiva y e innovación sostenible. (¿será entonces que el instituto deberá llamarse «for hybrid innovation»?)

 

Innovación híbrida, la más probable traducción de «Hybrid innovation», es aquello a lo que también se refería Ken Robinson, cuando acierta en afirmar que las primeras fases de toda innovación concentran la coexistencia de nuevas y viejas tecnologías. Y esto es aún más evidente en educación, si vemos con menos escepticismo la idea de que estamos utilizando tecnologías del siglo XX para enseñar con metodologías del siglo XIX a estudiantes del siglo XXI.

Aprender a aprender, emprendiendo, ser autónomos. Hasta este punto es claro que para el 2019 la mitad de lo que aprendamos será, o fuera de las aulas o en sus similares, en modelo «online».  También es claro que sin importar la cantidad o calidad de la tecnología, será inevitable hallar trazas de modelos pedagógicos del siglo pasado en la implementación de mediaciones en nuestros días (y por venir).

Uno de esos puntos nos lleva a considerar que la actual omnipresencia de las tecnologías es y será cada vez menos equilibrada frente a la cantidad, relevancia, presencia -y quizás calidad- de profesores en los escenarios en los que se lleve a cabo el aprendizaje. También debemos leer que el aprendizaje es y será cada vez tan o más omnipresente en escenarios diversos, como lo es la actualmente la tecnología.

Para aprender necesitamos buscar la coexistencia entre modelos pedagógicos y recursos tecnológicos, sin privilegiar ni excluir lo uno ni lo otro; esa es la base de la innovación híbrida.

¿Esto significa que los «profesores», su rol, o quien haga las veces, no son necesarios para aprender? Lo dudo.

Para efectos del título de esta entrada, hibridación es el proceso mediante el cual un elemento es generado a partir de algún tipo de combinación entre dos o más elementos de distinta naturaleza, en este caso sería lo correspondiente o derivado de la irrupción tecnológica y los modelos de aprendizaje probados en otros contextos. Y en el mismo sentido, escribo esta entrada porque no creo en la disrupción como fenómeno generalizado que sea efectivo en educación: todo cambio necesita, para su establecimiento, un proceso, precisamente un aprendizaje: es el metaconcepto.  

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